Sobrerregulación atenta contra la velocidad requerida para hacer negocios

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Sobrerregulación atenta contra la velocidad requerida para hacer negocios

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México tuvo en 2018 uno de los eventos más escandalosos de la industria bancaria. Entre abril y mayo de dicho año el Banco de México (Banxico) estimó el robo de entre 300 y 400 millones de pesos mexicanos (de 15 a 20 millones de dólares estadounidenses). A casi un año del incidente, aun no hay claridad de lo ocurrido. También, en 2018 se promulgó la Ley Fintech, posicionando a México en el mundo.

Sobre el incidente de Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), en un comunicado de 29 páginas firmado por el maestro José Jaime Cortina Morfín y dirigido al senador Ernesto Cordero Arroyo el 21 de junio de 2018, se habla del origen del incidente cibernético como una anomalía en los aplicativos desarrollados por terceros a los bancos afectados o una situación en la infraestructura de los participantes donde se encontraba instalado SPEI. La vulneración de los sistemas dejó secuelas en los bancos.

El modus operandi consistió en inyectar órdenes de transferencia apócrifas en los sistemas desde donde se envían las instrucciones de pago. Esto sucedió en «alguna etapa del proceso que se realiza en los aplicativos de dichos participantes para conectarse al SPEI«, según el comunicado. A casi un año del incidente, las autoridades mexicanas no han podido determinar si el incidente se debió a la explotación de una vulnerabilidad informática o por un error humano, por ejemplo al transferir datos no cifrados sobre Internet.

Dado el particular contexto, coincidencias o no, las empresas fintech empezaron a operar hacia fines del 2018 ya bajo el marco jurídico de la Ley Fintech. Aquellas fintech cuyo negocio se centra en productos financieros como préstamos o factoraje obtienen la materia prima para operar directamente de los bancos y luego se concentran en el dominio de plataformas tecnológicasmercadotecnia y su capacidad para unir un mercado masivo con necesidades financieras con bancos, pero a través de la figura de las empresas de tecnologías financieras o fintech.

Un antecedente muy cercano es la iniciativa de Mercado Libre en Argentina, quien junto a su socio Banco Industrial colocaron un producto novedoso en la vertical financiera: fondos de inversión. El proyecto representó 200 mil nuevos clientes en Argentina en el último semestre de 2018. También replicaron el modelo en Brasil, obteniendo 400 mil nuevos clientes en menos de un mes, según datos brindados en la conferencia «Tendencias de Seguridad y cómo mitigar las vulnerabilidades en las industrias en México» del IDC Security Seminar del 26 de marzo de 2019.

Juan José Luis Cisneros, presidente del Comité de Seguridad de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB), y CIO de Finamex, refirió cómo un tema de sobrerregulación afecta el negocio en la industria financiera: «Una casa de bolsa, una aseguradora o un banco que quiera salir rápido al mercado se ve imposibilitado. Eso provoca un problema de ventaja competitiva«.

Fintech cuentan con un potencial de negocios superior a industrias muy reguladas como los bancos, las aseguradoras o casas de bolsa. El movimiento de las empresas de tecnologías financieras ha transcurrido tan rápido que podría compararse con el cambio en las búsquedas en Internet, donde el 80% de las mismas se realizan mediante la voz. Eso era impensado en 2010 y una realidad en 2019.

La principal hipótesis en este contexto es la posibilidad evolutiva de los bancos, de no limitarse a prestar dinero a clientes mediante la figura de las fintech relacionadas a la vertical financiera. Esto pone a solo un paso de ir del otro lado. ¿Cómo? Con la adquisición de las mismas para alcanzar un nuevo mercado. Esto dotaría a los bancos de mayor flexibilidad y mejor desempeño en el mercado masivo. En 2019, si una entidad regulada pretende comercializar un producto de fondos de inversión, tiene limitaciones: al superarse las 30 mil UDIs (unidades de inversión) se debe celebrar un contrato comercial de forma presencial. Una fintech desarrolla un negocio mediante una app y puede alcanzar el mercado masivo sin la necesidad de firmar un contrato de manera presencial.

Evolución de bancos en la era de la industria fintech parece estar a la vuelta de la esquina. Cisneros expresó en entrevista para My Press que «2020 o 2023 va a ser un cambio […] agresivo en materia digital en la banca«. A un año sin claridad de lo ocurrido con el evento SPEI en 2018, parece sensato el paso evolutivo de bancos hacia modelos de negocio de mayor velocidad. Por el momento la industria bancaria ya tiene un pie adentro. Será cuestión de tiempo y de cuánto se sienta amenazada para confirmar una mayor profundización a nivel negocios y dar el salto a las adquisiciones masivas de empresas fintech.

 

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